Jorge Quiroga: la experiencia que Bolivia necesita en 2025
El próximo 17 de agosto no solo se define un presidente, se define el rumbo de un país que ya no tiene margen para la improvisación. Las encuestas muestran un empate técnico entre Jorge “Tuto” Quiroga y Samuel Doria Medina, mientras que el resto de los candidatos se mantienen lejos de la posibilidad real de ganar. En un escenario así, la experiencia junto a la capacidad de negociación y la visión de Estado se vuelven más importantes que las propagandas llamativas en redes sociales o los planes llenos de buenas intenciones pero sin un respaldo real.
Bolivia necesita un liderazgo con pruebas que pueda estabilizar la economía del país, recuperar la institucionalidad y reconstruir puentes internacionales sin caer en aventuras populistas ni en planes improvisados que ponen en riesgo la estabilidad. Ese liderazgo lo representa el candidato Jorge Quiroga, cuya experiencia y visión pueden guiar al país en una transición ordenada hacia el desarrollo.
Jorge Quiroga no es un candidato improvisado. Ya gobernó en tiempos difíciles y dejó ciertos logros concretos, como la consolidación del gasoducto a Brasil y la condonación de deuda externa. A diferencia de otros, no necesita aprender sobre la marcha cómo funciona el Estado: sabe lo que se puede hacer y lo que no. Su propuesta de modernizar el aparato público, digitalizar los servicios y devolver independencia al Banco Central no es un salto al vacío, sino una hoja de ruta viable respaldada por su experiencia real.
Samuel Doria Medina, su principal rival, apuesta todo a un plan de “100 días” que suena más a campaña publicitaria que a un programa sostenible. Habla de cerrar empresas públicas y eliminar subsidios rápidamente como si fueran simples trámites, sin detallar cómo evitaría el impacto social que esto generaría. Jorge Quiroga, en cambio, plantea una transición ordenada: revisar cada empresa estatal para decidir si debe reactivarse, entregarse a los trabajadores o cerrarse, evitando medidas de shock que golpeen a los más vulnerables.
El resto de candidatos se presenta con ideas fragmentadas o sin viabilidad política. Algunos defienden un Estado más grande sin explicar cómo financiarlo; otros, un centralismo disfrazado de cambio. Quiroga, en contraste, propone un Estado más eficiente y cercano a la gente, con menos ministerios, más descentralización y coordinación con municipios y gobernaciones para generar empleo real. En un momento en que la economía necesita inversión, su red internacional y su capacidad para atraer capitales se vuelven una ventaja que los demás simplemente no tienen.
Bolivia no puede darse el lujo de experimentar otra vez. El próximo gobierno necesitará autoridad para tomar decisiones difíciles y también legitimidad para que esas decisiones tengan respaldo social. Jorge “Tuto” Quiroga llega con ambas cosas: conoce la maquinaria del Estado, tiene contactos internacionales y un plan claro para poner orden y reactivar la economía. El 17 de agosto, votar por él no es un salto de fe: es una decisión estratégica para evitar más años de improvisación y recuperar el país que merecemos.
Arian,
ResponderBorrar10 sobre 10